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“Un corazón generoso lleno de gratitud es un imán para la abundancia”
Debasish Mridha
Reconciliarnos con nosotros mismos no es otra cosa que conectarnos de nuevo con la cualidad de la abundancia porque eso somos en esencia. Desde la alegría de vivir y la satisfacción por lo más sencillo, hasta el regalo de cada instante diseñado a partir de la más absoluta perfección, que nos recuerda de dónde venimos.
La intención auténtica y el deseo franco de compartir hacen del tiempo un buen aliado, para que la brújula que direcciona hacia lo bueno y lo sustancial, realmente señale el Norte en el sendero del claro propósito y el poder, que aprovechan y utilizan los recursos con un fin loable y noble. Cuidar lo creado genera el hábito de agradecer y este, a su vez, nos lleva a experimentar la verdadera levedad que, más que un estado mental o anímico, es una vibración elemental pero sutil en la aproximación al bienestar.
La abundancia es Ser, más que tener. Es desvincularse del resultado de las acciones y elevar las esperanzas a la categoría de aspiraciones y anhelos. Derrumbar fronteras o límites para arroparse en la confianza. Es reconocimiento incondicional más que vanaglorias o adulaciones. Es reemplazar acumulación por desprendimiento y entrega. Es acceder con toda la fuerza del amor para dejar atrás la separación y la necesidad de un veredicto y así propiciar el reencuentro. Es recuperar el brillo que emana del interior para ser guía de quienes nos sucedan. Es dar el primer paso con la ilusión del logro para no desistir ante el primer impedimento. Es hacer de la existencia un gerundio que invite siempre a la acción y al dinamismo. Es hacer del servicio la piedra angular de las motivaciones para deleitarse con el beneficio común. Es contribuir a la iluminación abandonando la resistencia a lo inevitable y encontrando lo pluripotencial.
Desde la cultura de la abundancia se catalizan las aptitudes y se activan los medios en procura de un horizonte despejado, repleto de ideas promisorias y con designios definidos que fundamentan nuestra presencia en el proyecto de humanidad con el cual nos comprometimos. Es así como la fusión de nuestros sueños y la capacidad de concreción patrocinan las más altas aspiraciones, con un fin que se pone en evidencia: el de obtener los réditos más altos que contribuyan al enriquecimiento mayor, medido desde el haber espiritual…
Alejandro Posada Beuth

“Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, eso ya es una elección”
William James
La vida esta llena de incertidumbres que nos llevan continuamente a la toma de decisiones, a seleccionar o escoger opciones que implican renuncias y, por lo mismo, demandan precisión y valoración correctas en el intento por elegir lo adecuado. Es necesario entonces, contar con un buen criterio y capacidad de discernimiento para tener la perspectiva ideal y actuar en consecuencia.
En ocasiones el rumbo hacia los objetivos se torna espinoso y complejo, al mismo tiempo que las alternativas parecen escasear al vaivén de la vacilación y la duda. Es cuando se hace necesario recurrir al sentir y a la percepción, para lograr conectarnos con la intuición que dicta, desde el corazón, la instrucción a seguir.
La encrucijada está entre avanzar y realizarnos, o declinar ante el ego que, en un intento por sabotear, debilita la intención y opaca las competencias y habilidades, limitando así la fuerza interior y desencadenando temores que anquilosan y paralizan.
Es necesaria la convicción que va más allá de los impulsos y que genera ímpetu y vigor suficientes como para derrotar vacilaciones o disyuntivas. Es cuando se asumen las consecuencias con valentía y resolución para poder experimentar la satisfacción del intento y la alegría del logro. La elección oportuna es amiga de la pausa que da la claridad y regula las acciones. Anula las discusiones superfluas y sin rumbo, para entrar en el sendero de las certezas. Evoca lo mejor de nosotros para que la esencia se esparza y contagie optimismo. Genera interrogantes en la búsqueda de respuestas superiores. Evita las cavilaciones sin rumbo que impiden las concreciones. Diluye el conflicto y afianza y supera la pugna, para dar paso a la solución.
Que ahora mismo aquello que perturba y distrae, llegue a su fin. Que el arte de elegir nos permita rescatar las cosas simples, los pensamientos productivos y edificantes. Que podamos vivir la intensidad del instante para volver a sonreír y caminar siempre hacia delante. Que ese pensamiento que puede cambiar nuestra vida modifique el rumbo de nuestros tiempos para que lo justo y lo ecuánime se revelen en presente. Que podamos recrear el destino y que la inspiración y la libertad nos permitan comprender que cada comienzo es el recuerdo de lo que ya hemos recorrido…
Alejandro Posada Beuth
“Cuando bebas agua, recuerda la fuente” Proverbio Chino

Es frecuente que seamos generosos al momento de compartir, pero no siempre al momento de recibir. Esto ratifica el significado esencial de manifestar agradecimiento y reconocimiento ante algo que nos ha sido dado o ante un servicio recibido. Es, sin lugar a dudas, la mejor manera de honrar y corresponder al autor de dicha obra, quien además seguramente se sentirá complacido por su acto.
Cuando estas manifestaciones se convierten en hábito, el sentimiento de gratitud trae como consecuencia la posibilidad de estrechar vínculos y fortalecer los lazos que comienzan a esbozarse como un ascenso en la conquista de la conciencia, la ética y la lealtad. Resulta entonces incuantificable el beneficio que se deriva de un hecho que ha partido del deseo genuino por contribuir al bienestar del otro.
La gratitud se experimenta en doble vía. Tanto quien recibe un favor como quien lo brinda, empiezan a rebosar de felicidad y optimismo porque surge otra visión que convierte en “contagiosas” estas sensaciones. La plenitud es tal, que invita a seguir desarrollando movimientos que permitan la cercanía y la proximidad en la búsqueda de objetivos comunes y es entonces cuando reconocemos la presencia de la unidad en nosotros. Es cuando percibimos que el otro no es ajeno y que, por el contrario, vamos hollando el sendero juntos.
La valoración de estos hechos comienza a cambiar perspectivas. Se dimensionan nuevas esferas que nos convierten en seres en “modo positivo”, que nos llevan a repetir estos comportamientos sin necesidad de excusas y solo motivados por emociones bondadosas que serán la antesala a la felicidad, obteniendo así como máximo galardón, un placer duradero que desata, además, un poder interior sin límites para la consecución de los sueños que van en la dirección del verdadero desarrollo de lo humano.
La gratitud desplaza los lamentos e invita al dinamismo y a los gestos que edifican y construyen. Genera el poder de atracción suficiente como para convertir en realidad lo que apenas está en potencia. Enfoca la atención en lo verdaderamente esencial e ignora las trampas de ego. Eleva nuestro sentir a las más altas vibraciones para que la desidia y la negligencia no tengan cabida. Transmuta la ansiedad y la depresión en las más virtuosas cualidades que conducen al regocijo y al festejo por lo simple y lo sencillo. Conecta con el alma y allana la senda de quien habrá de reconocerse como discípulo de la vida…
Alejandro Posada Beuth
La construcción de la Paz es una necesidad tan importante en el mundo actual como respirar, y una actividad que comienza por cada uno de nosotros al interior para extenderse poco a poco a todas las personas a nuestro alrededor.
Hoy queremos compartir 15 formas de mirar la Paz en diferentes temas que consideramos fundamentales, y esperamos que a través de ellos podamos inspirarnos para entre todos Construir Un Mundo Mejor.
Desde el día 26 de Septiembre hasta el día 2 de Octubre, estaremos compartiendo las charlas preparadas por personas expertas que han querido aportar sus conocimientos a nuestro Festival por la Paz, a las 20:00 (hora España), 1:00 (hora Colombia), por nuestro canal de YouTube, al cual pueden suscribirse en el siguiente enlace y activar la campana de notificaciones para recibir un mensaje cuando los videos se activen.
“No limites tus retos; reta a tus límites” Tony Robbins
Son frecuentes las pruebas por superar que la vida nos pone en frente para que emerjan en nosotros las mejores estrategias del inventario personal en el intento por resolverlas. Más que cerrar los ojos, es abrirnos al abanico de posibilidades que incluso por momentos nos sorprenden ante la capacidad de respuesta y nos reafirman en inagotables recursos para deleite y seducción de la inteligencia humana.
No dejarse derribar es de por sí un reto grande. La actitud adecuada suele ser un instrumento facilitador que nos permite apalancar los sueños y mantener la convicción de que aún aquello que parece arduo y penoso, puede obtenerse si la fe supera la duda. Es cuando la impotencia o la incapacidad se diluyen ante la mentalidad motivadora y audaz.
Cuando la desnuda realidad se hace presente, se despierta la sensibilidad necesaria para no renunciar ante el primer obstáculo y, por el contrario, se recupera el poder que permite vencer los límites que intentan desvanecer la esperanza. Ante la determinación y el decreto interno, no hay frontera que se resista y por eso la inspiración permite vislumbrar los logros como si ya fueran hechos.
En ocasiones es necesario romper la realidad y destruir paradigmas o condicionamientos y, en cambio, inculcar confianza y apoyo suficientes como para mantener la fascinación por el riesgo, aunque preservando la cautela. Es necesario conservar la perspectiva que evita el peligro, pero que alimenta la excitación para permitir que aflore la mejor versión de nuestra existencia.
Las fortalezas esenciales eliminan las distracciones y permiten fijar la mirada en el objetivo mayor para no claudicar y es, entonces, cuando podemos reconocer la importancia de dar el primer paso, el mismo que nos libera de los pensamientos preconcebidos y que suele ser el inicio de la conquista.
Es vital e insustituible vibrar alto para comprender que no hay límites y que las potencialidades solo están esperando nuestras decisiones firmes para ubicarse en el mundo de lo tangible. Por tanto, vale la pena ocuparse de lo primordial manteniendo la visión en positivo, como también la perseverancia y el coraje necesarios para no desfallecer.
Que cada reto sea el mejor pretexto para mostrar de qué estamos hechos y que la creatividad y la imaginación excedan los confines…
Alejandro Posada Beuth

“Nada es imposible para un corazón dispuesto” John Heywood
La percepción subjetiva hace que muchas veces cambien nuestras perspectivas frente a los retos que hemos asumido y que por momentos parecieran objetivos inalcanzables. Sin embargo, cuando desde la convicción visualizamos el mundo de las posibilidades, los logros se aprecian cada vez más cercanos permitiendo el paso de la ilusión a la concreción. Convertir los simples deseos en aspiraciones equivale a despejar los obstáculos y a abrir las puertas que permitan salir de las fronteras que reconocen límites, para dar rienda suelta a la capacidad creativa.
Por supuesto, para llegar a hacer posible lo imposible se requiere de esfuerzo, sin excusas ni claudicaciones y convertir la fe en la mejor aliada. Estar dispuesto a empezar después de cada intento y ocuparse de lo significativo y valioso, renunciando a cualquier tipo de distractor que perturbe el correcto enfoque.
No hay pretextos ni evasivas. Solo fortaleza y compromiso firme al momento de asumir un propósito que no admite dudas. El fracaso deja de serlo porque se interpreta como la huella de un intento más y lleva inmersa la necesidad de perseverar. La creencia desde el alma justifica el sacrificio y niega la procrastinación. Hay la certeza de que el momento es ahora y de que la resistencia se vence desde la persistencia. Por tanto, pasamos de la repulsión a la acción, de la negación a la inspiración y de la justificación a la determinación.
Es entonces cuando nos damos cuenta de que es posible acortar distancias, diluir rencores, ofrecer disculpas, reconocer confusiones, afrontar temores y hasta reemplazar engramas. Es posible también crear expectativas incluyentes, sueños colectivos, construir paisajes y volver a enamorarnos cada día para repotenciarnos en las emociones más sublimes que nos liberen de pensamientos preconcebidos y reconocer así nuevas verdades que alimenten la esperanza.
Así mismo, es posible volver a retomar la conversación profunda, que tanto habíamos aplazado con nosotros mismos y reanudarla desde la gratitud, la confianza y la aceptación. Desde la capacidad sin límites para gozar y, de esta manera, desprendernos de lo aparente, superfluo e innecesario. Es cuando podemos volver a la curiosidad y al asombro que nos invitan a dar ese primer gran paso hacia lo intrépido e incierto donde, al fin y al cabo, habita la excitación.
Vale la pena repetirnos cada día: ¡es posible!
Alejandro Posada Beuth