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19 mayo, 2023 Noticias

 

Imagen de maritamar75 en Pixabay

“Cuando no puedas cambiar la dirección del viento, ajusta tus velas”  Jackson Brown Jr.

 

Vientos de cambio, de ilusiones o tal vez de guerra y de conflictos, pero en todo caso corrientes de aire que surgen cuando las presiones se modifican. La vida está llena de ellos y por eso siempre está en movimiento. Por momentos son turbulentos pero en otras ocasiones resultan ser los mejores impulsores de nuestros intentos. A veces los sueños, como las cometas, se elevan contra el flujo del aire y es precisamente la resistencia y el material de que están hechos, lo que les permite alcanzar las mayores alturas.

En ese halo entre lo misterioso y lo errante cambia de manera incesante su rumbo y, aunque invisible, lleva consigo su canto. Cuenta historias, unas veces susurrando y otras quizás a los gritos en su afán de ser escuchado. Ese viento que pareciera no tener fin ni conocer distancias, que avanza a veces con prisa y otras con pasmosa lentitud, va acariciando caprichosamente todo lo que toca. Dibuja a su antojo figuras en las nubes que solo esperan instrucciones para deleitar la imaginación de quien las mira.

A su paso arrastra historias, vivencias, emociones y nos recuerda que hoy son unas, pero mañana serán otras. Es como si depurara a su gusto y en cualquier instante todo lo que roza. Algunas veces acaricia pero en otras arremete con fuerza. En ocasiones trae consigo recuerdos gratos y aromas inolvidables pero, en otras, su equipaje es turbulento y pone en jaque al más valiente de los guerreros. Por momentos inspira poetas o se divierte narrando leyendas. En su incansable recorrido llega hasta rincones inexplorados y revela nuestras más profundas vulnerabilidades hasta hacernos sentir frágiles.

El viento vibra y puede convertirse en música, sin partituras ni instrumentos, porque se alimenta de sus ecos para crear notas originales. Danza y se suspende en un aire de grandeza porque puede abarcar cuanto quiera en su trayecto. Unas veces frío para despejar las dudas pero otras lo suficientemente caluroso como para invitarnos a elevar el vuelo en señal de libertad.

Que a partir de ahora nos recorran vientos de esperanza. Que en cada murmullo se esbocen certezas para avanzar confiados. Que en su soplo haya la inspiración suficiente para que emerjan los más dignos pensamientos y que a su paso se borren las huellas de pasados oscuros. Que su ímpetu avive la llama de nuestro corazón para que cada acto nuestro lleve el sello del amor…

 

Alejandro Posada Beuth



15 mayo, 2023 Noticias

Imagen de Michael Pointner en Pixabay

“El vino es poesía embotellada” Robert Louis Stevenson

 

Un encuentro, una tertulia, un instante para compartir, una música agradable, una excelente compañía, suelen ir matizados por un buen vino que solemniza el momento y rescata la magia y pasión. Se estrechan vínculos, se comparten emociones y se dibujan escenarios fantásticos. Por momentos hasta se esfuman los pensamientos complejos para dar paso a lo ligero y profundo a la vez, porque de ese sorbo se alimentan ideas inspiradoras que nos elevan a las más altas esferas.

El vino puede lograr que lo que no se veía, tome forma y revele los secretos más insondables. Puede hacer que las palabras broten de ese corazón en el que venían madurando y esperando por la ocasión adecuada y precisa. Consigue, además, llevarnos a comprender lo completos que ya somos porque en un brindis puede involucrarse al universo entero. O, a lo mejor, diluya la resistencia para fluir libremente en el mar de nuestras vivencias e interpretar que somos uno con el Espíritu del que emanamos. Es posible también que nos sintonice con los más gratos recuerdos y regresen a nosotros el encanto y la fascinación. Y, por qué no, la seducción que rompa todas las fronteras en una noche sin límites.

El vino puede sacar la intención de vivir intensamente y hacer que las fuerzas se multipliquen cuando se asome la debilidad. Puede afirmar la Divinidad en nosotros porque recupera la vibración del amor verdadero y sin condiciones, haciendo de la existencia un paréntesis en la eternidad. Puede hacer que la plenitud se manifieste para no tener que seguir etiquetando sino más bien contribuir a seguir creando y comprando asombro para que la belleza y la bondad estén siempre de nuestro lado.

El vino puede expandir la conciencia para extinguir las carencias, enaltecer la gratitud, irradiar serenidad y liberar ataduras. Puede también llevarnos a apreciar y dar valor a lo indispensable. A recibir las oportunidades como bendiciones para reafirmarnos en la abundancia. A amar sin cálculos, acompañados de la humildad y el entendimiento. A encontrar el silencio oportuno para saber callar cuando se deba. A deleitarnos con la fragancia del perdón. A acompañar en momentos de frustración y  a hacer que la confianza sea la acción de creer como debería ser naturalmente. A volver a sumar para conectarnos en la experiencia del gozo.

Brindemos una vez más, para que cuando esas copas de vino se rocen, salga a la superficie lo que en verdad somos, más allá de nuestros roles.

 

Alejandro Posada Beuth



15 mayo, 2023 Noticias

Imagen de Pavan Prasad en Pixabay

“Madre: la palabra más bella pronunciada por el ser humano” Khalil Gibran

 

¿Cómo medir el amor de una madre? ¿Cómo dimensionar esas expresiones de ternura? ¿Cómo apreciar en toda su grandeza al ser que llevó su corazón hasta su vientre para que siempre nos acompañaran la ternura y el afecto? ¿Cómo valorar lo suficiente cada día de abnegación y entrega por nosotros y tantas noches de insomnio por estar a nuestro cuidado? ¿Cómo comprender a cabalidad que cada gesto, cada palabra, cada acción, fue diseñada con una dosis de cariño inigualable?

¿Cómo decirle a esa madre que nunca alcanzarán los calificativos para describirla y para manifestar el agradecimiento por cada sonrisa, pero también por cada lágrima derramada por nosotros? ¿Cómo entender que no hay forma de escribir en unos párrafos todo lo que habría por decir, con la intención de agradecer cada segundo vivido a su lado? ¿Cómo transmitir tantas y tantas cosas sin quedar en deuda?

Una madre, guerrera incomparable, luchadora sin pausas, consejera incondicional, cómplice y compinche, nunca podrá dejar de estar en nuestro corazón porque, ese que antes trasladó a su vientre para custodiarnos, ya ocupa gran parte del nuestro, para sentir en cada latido la promesa infinita de estar juntos por siempre.

Esas horas corridas tras nosotros, esa tolerancia que nunca termina, esas fuerzas que parecen inagotables, esas tormentas para las que siempre había una solución. Eso que nos enseñó a navegar con certeza en alta mar, ese grado de aceptación para seguir dando sin agotarse, esas decisiones oportunas que tantas veces nos alejaron de las turbulencias, esa paciencia para corregirnos protegiendo nuestra autoestima: todo esto hace parte de nuestros más valiosos inventarios.

Aquella que ya partió nunca se fue: su huella indeleble hace parte de nuestro equipaje y con él, todos los momentos de aprendizaje con lo significativo de un sinfín de instantes descifrados en su compañía. Jamás habrá algo que nos haga sentir tan seguros y confiados como el sentir su abrazo en las complejidades del día a día, o su voz de aliento cuando nos sentimos derrotados. Nunca ese sentimiento de cercanía será reemplazado. Por nada del mundo podremos encontrar algo que nos haga sentir tan protegidos como cuando nos encontrábamos con su mirada en momentos de angustia y en sus ojos apacibles se dibujaba el sosiego para descubrir el mejor de los refugios.

Por eso, como lo dijo el poeta, Madre es la palabra más bella que podamos expresar…

 

Alejandro Posada Beuth



8 mayo, 2023 Noticias

Vela, Mano, Luz De Las Velas, Llama

 

“Cuando veas un gigante, examina de antemano la posición del sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo” Novalis

 

Bastaría con rotar la luz para disipar lo que identificamos como nuestro lado oscuro. Asociamos con frecuencia emociones como la angustia, la ansiedad, la agresividad, la soledad o la culpa, con panoramas sombríos. Sin embargo, cuando afinamos esos sentimientos, nos damos cuenta de que solo faltaba un poco de luz y claridad para convertirlos en consuelo, serenidad, paciencia, compañía o perdón.

Una sonrisa puede iluminar el rostro afligido de quien está a nuestro lado. Un momento de intuición puede despejar la mente. Enfocarnos en el instante preciso puede interrumpir un pensamiento rumiante. Unos segundos de serenidad pueden tornar la aflicción en aprendizaje. Reconocernos y aceptarnos puede hacer que las distracciones se diluyan para retornar al centro. Un acto sincero de bondad puede lograr que la codicia se esfume para volver a experimentar la abundancia cada día. Una sana intención puede derrumbar al ego. Algo con lo que conectemos puede devolvernos el sentido y reforzar los vínculos. Entregarnos a la Fuente puede recordarnos nuestro origen. El respeto, la cortesía o el afecto pueden filtrar y priorizar respuestas.

Por todo esto, es frecuente que veamos en los otros la proyección de aquello que hemos negado de nosotros mismos. Es así como, en ocasiones, respondemos de manera inapropiada y hasta exagerada, proyectando nuestra sombra a través de los rasgos y acciones de los demás.

Asumir lo que nos pertenece, hacernos responsables directos de cada movimiento, prestar atención para liberar lo que hemos venido reprimiendo, ampliar nuestras miradas y atender nuestras fluctuaciones, cambiar nuestros intereses e intenciones para darles la categoría de grandes aspiraciones, resolver de una vez por todas lo que habíamos aplazado, hacernos conscientes de aquello que nos causa dolor para descubrir los significados  y continuar en la labor de comprendernos a nosotros mismos en la búsqueda de un mejor ser humano, pueden ser acciones que nos conduzcan a vislumbrar el verdadero sentido de la sombra que tiene, en la luz, a su mejor cómplice.

La sombra puede cobijarnos también en situaciones en las que paradójicamente el exceso de luz nos impida ver. Por tanto, vale la pena apreciarla porque puede ser el anticipo de lo que habrá de revelarse.

 

Alejandro Posada Beuth



15 abril, 2023 Noticias

 

Imagen de Bjørnar Kibsgaard en Pixabay

“Hogar es donde habita el corazón” Plinio el Joven

 

Seguridad, pertenencia y calor humano son sensaciones que nos recorren cuando se enciende el fuego del hogar. Armonía, lazos fuertes, abrazos y tertulias son el escenario perfecto para vivir cosas extraordinarias. Son manojos de vibraciones y sentimientos gratos que tienen valor incalculable.

En ese hogar está la luz antes de que el sol la irradie. Más allá de un espacio o una estructura determinada, se trata de lo que allí respiramos y compartimos. Es donde se incuban muchas de nuestras realidades porque se construyen en compañía de aquellos que hacen parte de las raíces y conforman nuestros principales nexos. Como individuos encontramos la máxima expresión en ese núcleo que nos acoge y en el que nos movemos en el tiempo a nuestro antojo. Unas veces nos deleitamos recordando momentos gratos y otras nos inspiramos para diseñar y crear lo que ha de venir. Así comprendemos la ilusión del tiempo y danzamos de una a otra orilla sin limitaciones.

Allí donde habitamos, en ocasiones el corazón se arruga con la tristeza; en otras se endurece con la ira, o se derrite con la ternura o quizás se regocija con la alegría o se estremece con el dolor pero, en todo caso, tal vez sea el lugar donde tiene licencia para expresar y manifestar las emociones sin tener que reprimirlas, pues sabe que no será sometido a juicio ya que, al fin y al cabo, la hoguera siempre estará encendida y alrededor estaremos congregados para protegernos mutuamente.

En ese hogar se puede conquistar la mente silenciosa que acuna la conciencia más poderosa, suficiente como para sanar las viejas heridas: Como consecuencia, emergemos con resiliencia para poner a prueba nuestra capacidad de levantarnos a pesar de las dificultades. Es cuando se revela la totalidad que nos unifica. Quedan atrás los condicionamientos y las viejas creencias para que salga fortalecida la autoimagen. De esta manera, a pesar de que haya islas de dolor, nos sentimos rodeados de océanos de alegría y dicha que nos devuelven integridad y pureza. Cambia el prisma de las cosas para contagiarnos de perfección. Descubrimos la presencia de lo Superior y recreamos al Nuevo Ser. El conocimiento se convierte en saber, como herramienta de inspiración. Aprendemos que tenemos compromisos mutuos pero conservando la autonomía. Escuchamos así al Maestro Interior; es cuando comienza el verdadero aprendizaje para hablar, pensar, sentir y hacer solo lo debido. De esta forma nos sentimos seguros, felices y amados. ¡Que la llama del hogar vuelva a ser encendida!

 

Alejandro Posada Beuth



12 abril, 2023 Noticias

La Medicina Sintergética integra técnicas y conocimientos valiosos que tienen origen en muchas culturas de la humanidad y que han sido eficaces a lo largo del tiempo para recuperar la salud y para prevenir la enfermedad. Se nutre de los principios de, entre otras, la medicina tradicional china, el ayurveda, la homeopatía, la terapia neural, las medicinas ancestrales de nuestros pueblos nativos y la medicina alopática.

 



12 abril, 2023 Noticias

Imagen de Albrecht Fietz en Pixabay

“La resurrección de Cristo es una promesa de que el sufrimiento y la muerte no son el final de la historia” Desmond Tutu

 

Siempre después de la noche, existe la promesa de un nuevo día y, con él, una luz se enciende para mostrar el sendero. Después del invierno se asoma la gracia de la primavera. Luego de la muerte celebramos la resurrección, la fiesta para un nuevo encuentro con el Ser que renace para liberarse de sus ataduras y avanzar con la convicción de que esa tierra prometida ya hace parte de nuestro inventario. Más que una fábula, surge ahora una realidad que enciende la llama intensa en nuestro corazón, en señal de que la verdadera alquimia ha comenzado para que esa pascua represente el paso de la esclavitud a la libertad, la verdad y la vida.

Pascua es dejar que el pasado quede atrás, renunciar a los lastres, sanar emociones y generar aprendizajes para trascender las culpas. Es comprender que cada día las oportunidades se acercan pero que hay que salir en su búsqueda. Es experimentar sentimientos de gratificación ante la certeza de que cada uno de nuestros actos es una muestra de altruismo y generosidad. Es saber que nuestras necesidades están cubiertas y que de nosotros depende disponer de ellas favorablemente. Es volver a darle sentido a la existencia y apreciar con agradecimiento cada segundo vivido intensamente.

Pascua es también entender que las heridas hacen parte de nuestra biografía, pero que con ellas hemos despertado al Ser resiliente que habita en nosotros, sustentados en el amor, la solidaridad, la compasión y el afecto. De esta manera volvemos a identificarnos con lo que somos, sin apegos y con la conciencia puesta en lo sencillo, que ha de mostrarnos lo profundo para no conformarnos con trivialidades. Es volver a relacionarnos hilvanando con empeño nuestras interacciones, conservando la capacidad de asombro para darle autenticidad a cada momento y edificar historias amables que exalten la buena voluntad y los más nobles propósitos.

Esa resurrección nos lleva a transformar los miedos, la ansiedad y la angustia, en nuevos ideales para trazar actitudes que permitan dar sentido a lo vivido. Entonces, no será necesario emitir juicios u opiniones, sino que habrá llegado el instante en que nos liberemos del victimismo para fijar y luchar por una escala de valores acorde con nuestros sueños.

Que esta pascua nos permita reconocer el sacrificio de Aquel que, por amor, fue capaz de entregar hasta su propia vida por nosotros y que este nuevo amanecer nos regrese a la Fuente, a la eternidad y la omnipotencia, al alfa y al omega…

 

Alejandro Posada Beuth


VIAVIDA

Somos una empresa comprometida con la vida, creada y conformada desde el año 2001 por un grupo de médicos colombianos, cuya actividad docente, asistencial e investigativa, de más de 30 años converge a través de un enfoque sistémico en la Sintergética* como una propuesta integrativa de los distintos paradigmas terapéuticos del mundo.

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