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11 marzo, 2020 Noticias

No siempre la razón está detrás del conocimiento. La verdad develada puede ser producto de “algo” más sutil que nos contacta con la Conciencia de la Unidad y que en ocasiones no puede explicarse desde el entendimiento o el intelecto. Comprender de manera clara e inmediata puede ser producto de una “corazonada”, que suele suceder cuando estamos desligados del pensamiento ordinario y el alma susurra al oído anunciando que ha llegado el momento de que un pensamiento semilla germine.

Estar en el aquí y ahora nos hace receptivos a sensaciones nuevas, a emociones y experiencias extraordinarias, a saltos sin razonamientos que nos llevan al mundo de la intuición, a la mente profunda, a lo que aún no se ha manifestado, a las ideas inspiradoras de un estado contemplativo donde hay espacio para la incertidumbre y para la escucha desde el silencio reverencial.

Es entonces cuando la máxima sabiduría se fusiona con el místico que hay en nosotros y pareciera que el inconsciente colectivo conspirara para extraer un saber ya dado, que ha esperado pacientemente al momento prudente para ponerse en evidencia. Es como si el tiempo sin tiempo vibrara en concordancia y al unísono con la esencia del ser, en la búsqueda de lo certero, disipando confusiones y dejando atrás al mundo de la ilusión o la fantasía.

En ocasiones esa intuición simplemente ocurre en lo cotidiano cuando la mente absorta se abstrae del control y de la necesidad de dominar. Solo divaga sin ataduras y da rienda suelta a la imaginación, más allá de los instintos. Es así como el corazón nutrido de sentimientos de infinita nobleza, se convierte en portador de lo sublime y lo excelso, para ser elevado a la condición de lo jerárquicamente indispensable.

La mente que observa sin críticas ni juicios, es la antesala para que la ternura y el afecto se fusionen en la prudencia y la sensatez, que pueden llegar a convertirse en los mejores elementos para acunar aquellos instantes de iluminación interior donde se manifiesta lo más diáfano de la raza que llamamos humanidad.

Que lo que la mente ignora sea reemplazado por el regalo Divino del conocimiento más auténtico, para que cada acto sea conducido desde la pureza de intención y entonces podamos reconocernos y aceptarnos con todos los matices que honren al individuo dentro de lo colectivo.

 

Alejandro Posada Beuth



10 marzo, 2020 Noticias

En muchas ocasiones el tema de los dones y talentos parecería ser uno más dentro de tantos, porque aparentemente no hay que hacer mayores esfuerzos para que salgan a flote y sean reconocidos. Pero tal vez el más importante de ellos, y no siempre lo suficientemente apreciado, sea la libertad. Quizás uno de los estados en apariencia más inalcanzables, puede ser el de sentir que no hay cadenas que puedan atar nuestros pensamientos, sentimientos o emociones, o experimentar la sensación de volar sin restricciones o, incluso, poder actuar sin que nuestros actos sean sometidos a juicio o fiscalizados.

A esto, agreguemos que en ocasiones los miedos subyugan y paralizan de tal forma que la libre determinación individual se ve opacada y el Ser verdadero queda oculto en lo más profundo de la incertidumbre porque es reprimido con intensidad por la no expresión de lo sentido.

Gestionar las emociones y reconocernos deliciosamente vulnerables, observarnos desde el silencio que nos permite estar en primera persona frente a la duda y la crítica, descubrir que somos filtros y que lo que trasciende es lo verdaderamente esencial, resulta cuanto menos reconfortante. Esto nos permite reciclar los sueños, recuperar la esperanza y comprender que la vida es un continuo aprendizaje para que, cuando retiremos una hoja más del calendario, hayamos encontrado también un motivo más para celebrar nuestra cercanía a la libertad.

La valentía y el arrojo son condiciones que se requieren para poder allanar el camino hacia la interiorización, donde se asoman bajas vibraciones como la ira, la intolerancia, el resentimiento o la envidia, que hacen que estemos mucho más expuestos al cautiverio de la duda, la vacilación, la sospecha y el recelo.

Es tiempo ya de descubrir que la sabiduría más profunda nos está invitando a cada momento a redimir las cargas, a soltar y a sonreír para mirar con optimismo hacia el cielo azul como depositario de nuestro vuelo. Es la oportunidad para extender las alas y danzar al viento contemplando el territorio de la inmensidad dispuesto para nosotros. Es momento también para comprender que la voluntad debe ser esgrimida sin titubeos en el intento de ser libres. Esto es, acercarnos a ser dueños de nuestra conciencia en el nivel más elevado para percatarnos de que, a pesar de ser vulnerables, bien vale la pena intentarlo para encontrar “la verdad que os hará libres”.

 

Alejandro Posada Beuth



10 marzo, 2020 Noticias

“Y ¿qué es un hombre sin un sueño?” decía Facundo Cabral. Primero, cierra tus ojos y mira al interior pero después de haberlo hecho, ábrelos para que tus aspiracones trasciendan tus deseos y para que tus ideales se eleven por encima de tus pensamientos. Es necesaria la confianza y la perseverancia en camino de rescatar la capacidad de soñar. Se requieren convicción, inspiración y compromiso para que germine la semilla con todo su potencial…


VIAVIDA

Somos una empresa comprometida con la vida, creada y conformada desde el año 2001 por un grupo de médicos colombianos, cuya actividad docente, asistencial e investigativa, de más de 30 años converge a través de un enfoque sistémico en la Sintergética* como una propuesta integrativa de los distintos paradigmas terapéuticos del mundo.

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