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06/May/2021

“La plegaria, entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción” Mahatma Gandhi

 

Dirigirse a la Divinidad con palabras que han sido nutridas por el corazón, seguramente habrá de generar eco. Pero más aún cuando ese diálogo y esa súplica son sostenidos, al unísono, desde la convicción de que “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos…”

En momentos en que la penumbra pareciera anidarse, la intervención de la Fe resulta primordial, más aún si parte de la gratitud y la serenidad y no del agite y la fricción. Son necesarios el recogimiento y el silencio para que el Espíritu se manifieste y la voz surja del templo interior en señal de expansión de la Conciencia Mayor, desde la común unión y la tranquilidad que solo son dadas por la sabiduría, donde mora la posibilidad de que la entusiasta petición sea escuchada.

Arrodillarse en señal de humildad, con las palmas orientadas al cielo y luego recogidas en el centro del amor, nos permite acunar esa semilla que, con certeza, germinará esperando ser cultivada para que al final la cosecha sea la justa. Entonces comprenderemos que la ferviente devoción será la antesala del ritual de esa conversación con Dios que habíamos aplazado y tal vez así dejaremos de navegar a la deriva para retomar el timón de nuestras ilusiones y avanzar hacia lo indivisible e inmensurable.

En la plegaria está la oportunidad de beber de la copa del presente para saborear la alegría y así profundizar para revelar lo invisible, inscrito en ese único tiempo. Está también la posibilidad de contemplar el arco iris de las emociones que construyen y edifican, donde el alma juguetea y se divierte desde la inocencia, en la que no tienen cabida la culpa o el juicio y por ende tampoco la discordia o el desacuerdo. Asimismo, en ella el egoísmo se diluye porque priman la fuerza y el deseo de lo colectivo para dar vida a la sombra y renacer a la esperanza.

Ascender a la montaña sagrada para que la palabra vibre en actitud de oración, es simplemente reconocernos criaturas frágiles y tremendamente vulnerables. Pero al llegar a su cima, podremos recuperar la confianza que permita que estalle la paz interior para poder ser portadores de la verdadera esencia, aquella en la que la unidad se replica caprichosamente.

Que hoy, más que nunca, podamos elevar esa plegaria como humanidad…

 

Alejandro Posada Beuth


30/Abr/2021

“Cuando comprendo tu mirada escucho tu verdadera voz” (Alejandro Lanús)

 Encontrar refugio en una mirada puede ser, tal vez, uno de los más bellos sentimientos. Es el reflejo de la pureza, la renuncia al juicio, el receso de las angustias y la complicidad de la cercanía. Es encontrar el rincón del ser y encender el sol  interior. Embriagarse en la leyenda de la existencia sintiendo la compañía que detiene el tiempo en el paisaje colorido del instante eterno. Es extasiarse en el derroche del tiempo sin prisa y en el pacto de los plazos aplazables.

Abrazar una mirada que protege y ampara es acariciar las ventanas del corazón, encender el fuego que mitiga el frío interno y que invita a la presencia y al vuelo libre y sin ataduras. Es comenzar el camino de regreso acolitado por el gesto que aprueba y que además viste de sorpresa el siguiente paso. Es renunciar a la penumbra de las añoranzas para encontrarse en la promesa certera de lo que ya está en camino.

Una mirada es suficiente para poder escalar juntos la ruta del entendimiento con discernimiento. Puede ser la mixtura de emociones clandestinas, cautivas en el tiempo y celosamente guardadas esperando correr el telón para apreciar el clamor de lo genuino y presentir el sueño profundo de las ilusiones. Es ver reflejado el firmamento y comenzar a descifrar la fábula escrita en cada estrella para comprender que la vida está repleta de fascinación y seducción.

Una mirada puede hacer que la tempestad desaparezca y que la nube se desplace en el quejido del viento. Puede ser el alivio de cargas insoportables para dar paso a arpegios y melodías como testigos de murmullos del alma que bordean el cielo insondable de lo sublime. Es entonces cuando las prohibiciones son abatidas y el viajero encuentra el pasaporte para transitar en el paraíso en el que, él mismo, es el artesano de cada día y el centinela de sus anhelos.

Esa misma mirada puede ser la que despierte la chispa del milagro por suceder y devele el misterio oculto que espera el instante de sosiego. Y también la que permita que germine la semilla acunada por tanto tiempo en el centro del amor o la que haga vibrar las campanas en señal de victoria sobre las heridas para acallar, con argumentos, la oscuridad de la derrota.

Que hoy, por fin, puedas contemplar esa mirada que clausure el abismo del temor y puedas devolverla desde la osadía de quien se descubre portador de los mejores augurios…

Alejandro Posada Beuth


27/Abr/2021

“Esa ilusión, por pequeña que sea, no merece dormir eternamente a oscuras”

Cristina Selva

 Siempre es necesario y reconfortante tener un impulsor en nuestra existencia para poder así concentrar fuerzas y mantenernos cargados de emociones positivas en dirección de los sueños. Esa chispa de ilusión debe ser lo suficientemente “contagiosa” como para nutrir la imaginación desde el corazón sin dejar de sorprendernos y permitiéndonos renovar a cada instante la sensación de satisfacción, fruto de esos pequeños instantes que resultan ser irremplazables.

Las mejores razones para encontrar ese refugio de ilusiones, generalmente están bañadas de pureza, ternura, nobleza y sublimes deseos que consienten y aprueban el gozo suspendido en el tiempo para no renunciar a las mejores notas y seguir pensando que es posible acariciar el brillo de las aventuras y ordenar las ambiciones más excelsas que nos sentencian a bordear la cumbre de lo majestuoso.

Es bello conservar la fantasía. Es importante negar el ocio o la rutina para derrumbar obstáculos. Es bueno detener la prisa para disfrutar del viaje abandonándonos en el rodaje de la película de la vida, sin urgencias ni premuras, para poder complacernos en la grandeza de lo elemental y mantener la verdadera expectativa de quien esculpe los momentos que, a la postre, serán inolvidables. Es prioritario evitar las distracciones para no desperdiciarnos en el intento y, mas bien, intimar con el encanto del enfoque para mantener la mirada firme en la realización de la profecía que emerge del verdadero Ser.

Que la travesía se camufle siempre en la inspiración para elevar el tono y que el esfuerzo se vea compensado permitiendo mantener encendido el tizón de lo que ya está en camino. Que se ilumine el sendero y que los desvelos y los antojos sean mitigados por el verbo amar conjugado en presente. Que la noche sea apenas el preámbulo del nuevo amanecer para que esa ilusión “no merezca dormir eternamente a oscuras”. Que el alfarero de las ilusiones se deleite con su obra y revele lo que estaba esperando surgir. Que no haya lugar al agotamiento y que la llama de las travesuras no se apague nunca, para que el niño que llevamos dentro se divierta y se recree en cada destello de júbilo y alegría. Que podamos seguir remando al unísono hacia el horizonte despejado para contemplar la inmensidad. Que la costumbre no tenga lugar para que podamos seguir embriagándonos con la perfección de lo creado…

 

Alejandro Posada Beuth


22/Abr/2021

“Incluso el néctar es venenoso si se toma en exceso” Proverbio hindú

 

Plantar va de la mano con la cosecha: es el justo equilibrio, así como lo es encontrar la claridad después de conocer la sombra o acariciar el regreso tras la ausencia o también poder esbozar una sonrisa cuando los tiempos difíciles son superados. Es disfrutar de un poco de locura luego de un exceso de cordura o permitir que brote el poema después de la noche lúgubre.

Es equilibrado decir “te quiero” aunque no haya motivos. Eso reduce las cargas. O dar un consejo cuando al otro lo vence el desaliento. O servir de amortiguador para liberar las emociones complejas que no han podido ser expresadas. De igual forma, encontrar el consuelo en un abrazo solidario en señal de empatía. Romper el hastío desde la revelación y el despertar y permitir que soplen nuevos vientos cuando la rutina se apodere y se entronice. Asimismo, trascender la codicia y dar paso al desprendimiento puro y natural con los que se saborea la plenitud.

Equilibrio es conquistar el territorio, pero para compartirlo y disfrutar de la soledad en compañía. Es apagar los lastres para encender las ilusiones. Es sentir que el alma vibra y se antoja para mitigar la frialdad de la apatía. Es reducir la prisa para internarnos en la quietud imperturbable y descifrar los misterios que habían estado en cautiverio esperando el instante sereno. Es volver al rincón de los recuerdos, pero sin nostalgia, sino más bien con la alegría de registrar con satisfacción todo lo vivido. Es transmutar la cobardía y la pusilanimidad para encontrar la osadía que nos permita recorrer el sendero sin ataduras y olvidar lo no esencial.

Volver al equilibrio es balancear desde lo relevante y rodar la película de cada día con vehemencia y frenesí. Es distanciar la lejanía para sentir la compañía. Es dialogar con la memoria para recordar el primer día. Es modificar la abulia y la desidia por el más genuino y sincero compromiso. Salir de la distracción y volver al centro desde donde comienza la travesía hacia el Ser esencial. Es conservar el entusiasmo del aprendiz para enhebrar vivencias que aparten el desgano y encuentren en la sorpresa la mayor de las fortunas. Es soltar las amarras y levar las anclas para rediseñar el destino y encontrar la primavera sin contradicciones.

Que el equilibrio retorne a nuestras vidas y que los mejores acordes estén por venir. Que por fin podamos concretar el brindis aplazado…

 

Alejandro Posada Beuth


13/Abr/2021

 

Reciban un especial saludo de todo el grupo VIAVIDA, queremos compartirles una excelente noticia. Dando continuidad a todo el proceso de aprendizaje de las distintas formaciones, les contamos que el día Martes 27 de abril del presente año, se llevará a cabo la sesión de las PCV- PRACTICAS CLINICAS VIAVIDA “EL PODER DE LO OBVIO Y LO SENCILLO” PRESENTACIÓN Y ANÁLISIS DE CASO CLÍNICO; donde los Médicos Docentes : Luz Ángela Carvajal, y Jorge Aníbal Montoya, unen sus conocimientos para generar este espacio de estudio e investigación.

 

Mes a mes abordaremos distintos temas esenciales y fundamentales para nuestro crecimiento como seres humanos, terapeutas y médicos. Este espacio esta  dirigido a todo el público y no tendrá ningún costo, solo será necesario realizar su inscripción por medio del siguiente formulario: 

INSCRIPCION ONLINE

 

 El link de acceso les Llegará a cada uno de los correos registrados en el formulario inmediatamente sea diligenciado el FORMULARIO DE INSCRIPCION. Estaremos muy atentos a resolver todas sus dudas e inquietudes.

Grupo Viavida

MAYORES INFORMES:

 Teléfono: (57 4) 448 12 52

Celulares: + 57 3206719007

 +57 3006445757 Mail: viavida@viavida.com.co

Página Web: www.viavida.com.co


09/Abr/2021

“De las miserias suele ser alivio una compañía” Miguel de Cervantes

 

¡Cuán valiosa resulta la sensación de estar acompañado cuando todo parece oscurecer! Es paradójico que la ausencia nos lleve a apreciar la presencia y que tengamos que descubrir la existencia del otro cuando nos sentimos solos.

Es claro que la soledad puede ser una excelente compañía, pero también lo es que una cercanía facilita el camino y que un hombro, en el momento indicado, puede convertirse en el mayor descanso o apoyo. En ocasiones una mirada que ampara puede llegar a ser el mejor refugio y un gesto se puede convertir en el más cálido asilo. Asimismo, el privilegio de sonreír en sintonía puede ser el mejor síntoma de complicidad y, seguramente, la mejor excusa para comprender que la vida en compañía es, cuando menos, excitante.

Que importante poder contar con la atención de alguien que, de manera desinteresada, resuena con nuestras emociones y le da dimensión a nuestra existencia devolviéndonos así la esperanza porque reconocemos la confianza y la seguridad cuando estamos al borde del abismo. Es cuando la Divinidad nos mira con compasión para darle alas al amor y nos permite, una vez más, sentir que en cada segundo se hospeda un rayo de luz que nos recuerda que, en compañía, todo puede ser un milagro.

Escuchar sin juicios, observar desde todas las posibilidades, descubrir y deleitarnos con el arte de elegir, comprender la inclusividad y cultivar la convicción más allá de los impulsos, nos recuerda que es factible vivir sin pretextos, valorando las conversaciones profundas que surgen del encuentro de los corazones que se acompañan para ser testigos de las nuevas verdades repletas de fe, en reemplazo de las creencias limitantes. De esta manera, cada paso se convierte en un aliado irreemplazable para vencer resistencias sin claudicar y poder abrir las puertas que conducen a la inspiración y al gozo.

Estar en compañía es, ciertamente, la mejor manera de fluir sin divagar, porque siempre hay alguien dispuesto a rescatarnos de la fantasía ilusoria, recordándonos que en la maestría de la vida se adquiere libertad de pensamiento para permanecer serenos e impasibles, pero dinámicos y cambiantes. Así, las acciones virtuosas generan belleza y bondad en señal de aprobación y superación para fomentar la empatía.

Que volvamos a levantarnos con una sonrisa por el simple hecho de contar con una compañía para eliminar las distancias emocionales, gestionar los deseos y escuchar las soluciones desde el sigilo y la ausencia de ruido…

Alejandro Posada Beuth


28/Mar/2021

“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento” Kevin Bisch

 

Vivir el instante es vivir en presencia, en el “a-hora” (sin tiempo), es renunciar a las connotaciones de lo ya sucedido o lo por venir. Es la posibilidad de hacer honor a la verdadera dimensión de un momento excepcional que, por serlo, de manera inevitable ha quedado registrado en las profundidades de nuestro corazón. Es despertar la conciencia para estar verdaderamente atentos a la expansión creativa, sin fraccionar la realidad. Es vibrar con el conocimiento más que con el dogma. Es salir del sueño para sentir la vida e intrínsecamente experimentarla desde la plenitud.

Observar en silencio es disipar la sombra o la confusión, dominando al pensamiento en búsqueda de la claridad. Eso es vivir el instante: salir de la inquietud para entrar en la paz reservada al recogimiento y reconocer así la grandeza de la existencia que en ocasiones solo es valorada cuando se ve amenazada. No es, ni mucho menos, renunciar a proyectarse al futuro o pasar de manera superflua cada día. Es más bien, comprender que en cada segundo está inmerso un milagro digno de ser considerado.

Vivir el instante es ir más allá del tiempo y el espacio, donde la cercanía solo se mide a través de las matemáticas del corazón. Donde existe una sensación de comunicación permanente con la esencia hasta el punto de que la recompensa está en descubrir la sabiduría emocional, en traspasar la penumbra de los días grises desde las instrucciones para el aprendiz y desde los desafíos para el guerrero interior.

Vivir el instante es dejar ir con integridad y respeto, es moderar la intensidad de las sensaciones, es fluir sin atesorar para no engendrar frustraciones. Es también, avanzar sin la presión del calendario y con la certeza de hollar el sendero en el sentido en que la balanza se inclina a favor de los actos que revelan al verdadero ser que siempre custodia la expresión de la libertad, comprendiendo los reductos inviolables, el honor y la consideración.

Es por esto que, en el instante, la intimidad y la privacidad recuperan el carácter de lo sagrado. La escucha reivindica la importancia del otro y se exaltan dignamente y con el mejor de los criterios, los atributos ajenos que, al fin y al cabo, son pertenencia de la humanidad.

Que, en adelante, vivir el instante nos permita reconocer la obra perfecta que somos…

Alejandro Posada Beuth


18/Mar/2021

 

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”

Mario Benedetti

 

El registro de los días seguramente va ligado al inventario de las cosas idas, pero también a los caminos y posibilidades de muchos escenarios construidos. El abanico de las potencialidades, las expectativas y los anhelos sin duda habrá trascendido lo que en un principio eran solo ilusiones. La recompensa con frecuencia se ubica en aquello que siempre permanece más allá del tiempo, en lo que de verdad ha ocupado un rincón de privilegio en nuestro corazón y que difícilmente ha de quedar en el olvido.

Promesas dibujadas, momentos de magia y entusiasmo, misterios que aún dejan huella, sentimientos recogidos, agonías de sufrimientos ya vencidos, fronteras diluidas, escalones de fantasías y utopías ya recorridos, faros encendidos, lienzos coloreados de experiencias convertidas en maestrías, esquemas reemplazados por metáforas y ocurrencias desbordando la cordura, cantos convocados en soledad, manos extendidas al vacío, prisas convertidas en amor por el silencio y la pausa, ambiciones y codicias del ego derrotadas por el asomo del alma. Esto es lo que se vislumbra más allá del tiempo.

Y con el trasegar de los calendarios nos damos cuenta de que las diferencias van quedando en lo no relevante, el desapego nos invita a tomar distancia de lo innecesario, se encienden las relaciones con lo esencial y se cambian las tensiones por atenciones porque la cuerda de la vida va ajustando su verdadero tono. Las añoranzas se transmutan en presencia desde la cercanía y la confianza. Se reivindica al ser sin ataduras y en comunión con el reducto inviolable del honor y la estimación. Surgen nuevas elecciones, pero desde el criterio y la sensatez. Se da paso a la intuición como consejera de la razón y se abren las puertas hacia el avance y la realización.

Ir más allá del tiempo es disfrutar a plenitud reconociendo con ojos nuevos lo inmensurable y vibrando en las mejores frecuencias para contagiar sonrisas y celebrar la existencia. Es jerarquizar para eliminar distracciones y preservar las fortalezas con valor y determinación. Es perseverar con gratitud, paciencia y curiosidad, liberando pensamientos preconcebidos y sin claudicar ante las piedras del sendero. Es fluir sin divagar, desenmascarar al crítico que llevamos dentro y tener el privilegio de mirar en las profundidades.

Más allá del tiempo, habremos de encontrarnos con la fe y la certeza de los buenos vientos para volar en dirección de nuestros sueños, en sintonía con ese mundo mejor…

 

Alejandro Posada Beuth

 

 


11/Mar/2021

“La intuición es el susurro del alma”. Krishnamurti

 

No siempre la razón está detrás del conocimiento. La verdad develada puede ser producto de “algo” más sutil que nos contacta con la Conciencia de la Unidad y que en ocasiones no puede explicarse desde el entendimiento o el intelecto. Comprender de manera clara e inmediata puede ser producto de una “corazonada”, que suele suceder cuando estamos desligados del pensamiento ordinario y el alma susurra al oído anunciando que ha llegado el momento de que un pensamiento semilla germine.

Estar en el aquí y ahora nos hace receptivos a sensaciones nuevas, a emociones y experiencias extraordinarias, a saltos sin razonamientos que nos llevan al mundo de la intuición, a la mente profunda, a lo que aún no se ha manifestado, a las ideas inspiradoras de un estado contemplativo donde hay espacio para la incertidumbre y para la escucha desde el silencio reverencial.

Es entonces cuando la máxima sabiduría se fusiona con el místico que hay en nosotros y pareciera que el inconsciente colectivo conspirara para extraer un saber ya dado, que ha esperado pacientemente al momento prudente para ponerse en evidencia. Es como si el tiempo sin tiempo vibrara en concordancia y al unísono con la esencia del ser, en la búsqueda de lo certero, disipando confusiones y dejando atrás al mundo de la ilusión o la fantasía.

En ocasiones esa intuición simplemente ocurre en lo cotidiano cuando la mente absorta se abstrae del control y de la necesidad de dominar. Solo divaga sin ataduras y da rienda suelta a la imaginación, más allá de los instintos. Es así como el corazón nutrido de sentimientos de infinita nobleza, se convierte en portador de lo sublime y lo excelso, para ser elevado a la condición de lo jerárquicamente indispensable.

La mente que observa sin críticas ni juicios, es la antesala para que la ternura y el afecto se fusionen en la prudencia y la sensatez, que pueden llegar a convertirse en los mejores elementos para acunar aquellos instantes de iluminación interior donde se manifiesta lo más diáfano de la raza que llamamos humanidad.

Que lo que la mente ignora sea reemplazado por el regalo Divino del conocimiento más auténtico, para que cada acto sea conducido desde la pureza de intención y entonces podamos reconocernos y aceptarnos con todos los matices que honren al individuo dentro de lo colectivo.

Alejandro Posada Beuth


05/Mar/2021

“Saber proponer lo efímero se ha convertido en una de las mayores virtudes de nuestro tiempo” Pierre Sansot

 

 Y ¿Qué tal si este, que llamamos proyecto de vida, pudiéramos experimentarlo en comunión, desde intereses similares, haciendo el aporte libre y espontáneo de talentos y buscando navegar en la misma dirección? ¿Cómo sería si nos acompañaran la confianza y el equilibrio suficientes que nos llevaran a empoderarnos con firmeza y en ausencia de temor, para lograr esa visión dichosa y positiva que nos permitiera encontrar el bien-estar mutuo? ¿Qué ocurriría si encontráramos ese factor universal que devolviera el brillo a nuestra existencia y dispusiéramos de las herramientas suficientes para compartir, hasta con derroche, el privilegio de vivir?

Yo te propongo que volvamos a lo simple, a mirarnos desde el alma, sin veredictos, avivando el fuego de esa hoguera de amor sin condiciones que habita en nuestro corazón. A acompañarnos para disfrutar sin vanidades y a fundirnos en un abrazo prolongado, sin expectativas diferentes a las de encontrar, naturalmente, el paraíso de la libertad que se vive desde la posibilidad de soñarnos en el intento por la conquista del Ser que somos.

Te propongo también que rescatemos el aroma de la cercanía, para que nos crucemos deponiendo intereses personales y dándole paso a nuestras más nobles intenciones, a los anhelos mayores, para que podamos acariciar la aurora de colores que es la vida y, de esa manera, caminar juntos despojados de títulos y egos, para inventarnos cada amanecer con la ilusión de poder comunicarnos desde la palabra sabia, el corazón amoroso y la sonrisa que arropa. Seguro así podremos refugiarnos en el gesto amable y la manifestación de cariño y consuelo que desplacen el rechazo y el abandono.

Te propongo reciprocidad de pensamientos legítimos, auténticos y llenos de verdad. Calor, apoyo y ternura en los momentos en que la fragilidad se asome. Protección, seguridad y honestidad al momento de buscar el sendero que habrá de contactarnos con la conciencia plena. Salir del automatismo para vivir intensamente cada segundo desde el asombro y con la capacidad de maravillarnos ante un mundo donde no tengan cabida la culpa o el remordimiento y en el que podamos disfrutar caprichosamente de cada situación, implicados y convencidos de aceptarnos sin etiquetas para saborear el instante, renegociando con el pasado fugaz para curar las heridas y enfocarnos de nuevo en lo primordial.

Te propongo volver los ojos a Dios y regresar al origen: a la Fuente…

 

Alejandro Posada Beuth


VIAVIDA

Somos una empresa comprometida con la vida, creada y conformada desde el año 2001 por un grupo de médicos colombianos, cuya actividad docente, asistencial e investigativa, de más de 30 años converge a través de un enfoque sistémico en la Sintergética* como una propuesta integrativa de los distintos paradigmas terapéuticos del mundo.

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